Cartas OH

Cartas OH

El creador y artista Ely Raman, profesor de arte canadiense, tenía en mente llevar el arte a las personas, sacarlo de las galerías y acercarlo a la gente. Con esta intención comenzó su trabajo, pintó en acuarelas 88 escenas de la vida cotidiana en forma de juego de cartas. Más tarde añadió a su creación 88 cartas de palabras, que enriquecieron y extendieron las posibilidades latentes del juego. Las cartas se crearon con la intención de tener un juego de cartas que funcionen a modo de extracción aleatoria y poder aplicar una interpretación espontánea (juego asociativo).

La combinación de imágenes y palabras, da una dinámica al juego muy fascinante. Existen así, 7744 posibilidades de combinación de imágenes y palabras. Se pueden crear, inventar, recordar historias o improvisar cuentos. Estimulan la comunicación y la creatividad a modo de trampolín para contar historias.

En 1981, Ely conoció a un psicólogo alemán Moritz Egetmeyer, que reconoció que las Cartas OH eran el instrumento terapéutico que tanto estaba anhelando y las empezó a aplicar en sus terapias.

A través de ellas se podía profundizar en las terapias y para dar vida al proceso de investigación y descubrimiento del verdadero yo, desde el trauma o conflicto a la sanación. Tanto las imágenes como las palabras representan un amplio espectro de la vida cotidiana; desde el deseo y el placer hasta el dolor y el miedo.

Estas cartas de pronto reflejan “mágicamente” hacia fuera y extraen información del subconsciente, mostrando y evocando las circunstancias de la vida de las personas, el pasado o el momento actual.

En 1986 se presentan de forma oficial como herramienta de trabajo, y gracias a su aportación y el gran éxito en el trabajo terapéutico han sido traducidas a varios idiomas y hoy son conocidas en varios países, especialmente EEUU, Canadá, Alemania, Holanda, Dinamarca y Argentina. Y expresado por los mismos psicólogos: “estas cartas consiguen facilitar determinados procesos que en una terapia convencional llevarían más tiempo”.

A diferencia del Tarot y otras cartas adivinatorias, no se trata de un oráculo de cartas. Las Cartas OH reflejan la situación actual de nuestra vida. Las cartas no son tarot ni un juego, pero son “mágicas”, y en cierto modo por su dinámica, en “modo de juego” consiguen derribar las defensas del subconsciente y llegar a abrir o quitar temas que están reprimidos o negados. Las cartas no son tampoco un test, pero son asociativas y evocativas. Partimos del supuesto de que las cartas elegidas no son aleatorias, la elección no está dirigida por el consciente, sino más bien guiado por cuestiones inconscientes. El primer sorprendido es el paciente, porque de repente se encuentra hablando de una situación que había quizás olvidado y que además encaja perfectamente con su problema actual. Entonces pasa el reconocimiento y la comprensión de los procesos internos.

Son unas cartas mágicas que tienen la capacidad de sacar todo lo interno hacia fuera. Son importantes porque nosotros estamos condicionados por nuestro subconsciente, estamos dirigidos por él y esto significa que todos funcionamos en un determinado patrón, posiblemente nos sentimos mal pero no lo podemos ver en nuestro interior. El lenguaje del subconsciente se refleja en imágenes simbólicas o palabras; como en los sueños. Con ellas llegaremos a nuestro subconsciente.

RELATOS, FORMAS ABSTRACTOS, PAISAJES, GRÁFICOS DE RELACIÓN, SILUETAS, PALABRAS, etc.  Todo esto actúa detonando mágicamente la evocación de recuerdos tapados y olvidados por la dinámica de la vida cotidiana.

En cualquier terapia estas cartas sirven para acercar al terapeuta y el paciente en un momento en que se ha llegado quizás a un estancamiento, o en pacientes que quizás no les es fácil hablar de su problema y tienen una tendencia a callar y al silencio.

Las Cartas OH se han demostrado una herramienta muy eficaz en las consultas de psicología, psiquiatría y terapias naturales –donde siempre se tiene en cuenta el papel de la mente y el subconsciente–, pero también son útiles en el coaching personal y empresarial, en la pedagogía o en la creación artística.

Son útiles ante cualquier situación de conflicto interior, o como medio de autoconocimiento y de estímulo de la imaginación:

  • Amplían nuestros puntos de vista.
  • Descubren recursos propios que antes no se habían considerado.
  • Liberan cargas emocionales
  • Fomentan la capacidad de comunicación.
  • Previenen y tratan enfermedades psicosomáticas.
  • Detectan conflictos con nuestras relaciones y muestran alternativas.
  • Provocan soluciones creativas a problemas complejos en grupos de trabajo.
  • Estimulan la creatividad e imaginación en los niños para resolver sus problemas de forma sencilla y divertida.
  • Facilitan el diálogo, la relación y la confianza mutua.
  • Trabajar sobre los obstáculos que impiden avanzar en la tarea terapéutica.
  • Introducir el uso de metáforas y símbolos.
  • Fomentar la narratividad.

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