El  91,4% de lo que te preocupa no sucede nunca

El  91,4% de lo que te preocupa nunca sucede, y en cambio tiene un impacto directo en nuestro organismo, en nuestro cerebro y en nuestro estado de ánimo.

Y si me quedo sin dinero y si me echan de mi trabajo y si mi hijo está en las drogas y si mi pareja me es infiel y si me enfermo y si… Y todo ese “y si” produce un estado de alerta, ese pensamiento produce una emoción.  Y es alucinante cómo nuestro organismo reacciona como si esa emoción la viviera de verdad. 

Estos pensamientos ponen a tu organismo en modo alerta, en modo miedo, en la amenaza, y cuando el organismo está en amenaza se activa el sistema nervioso simpático. Empieza el cortisol, que es un glucocorticoide, a modificar la glucosa y empezamos a tener cambios en el azúcar, se modifican las grasas…

El organismo en modo alerta piensa en la supervivencia, y en supervivencia:

  • La función cardiaca se acelera y la sangre se dirige a los músculos, preparándose para la acción y la retira de otros órganos y sistemas que no son tan importantes cuando estás en “modo lucha-huida” (piel, pelo, riñones …)  Así que se te cae el pelo porque a tu cerebro no le interesa que tu pelo esté brillante y maravilloso y entonces empieza la famosa pérdida de pelo por estrés.
  • Empiezan los desarreglos gastrointestinales, puesto que se reduce y enlentece en la actividad del tubo digestivo y las glándulas que secretan enzimas digestivas. 
  • La respiración se acelera
  • Se nos seca la boca
  • Se dilatan las pupilas, para poder ver mejor los posibles peligros
  • Aumenta la sudoración
  • Baja la libido, 
  • Se dificultan los mecanismos de excreción (estreñimiento …)  

Mantenerse mucho tiempo en modo supervivencia es dañino para nuestra salud.  Estar constantemente preocupados por cosas que no van a suceder nos acaba enfermando, baja las defensas de nuestro sistema inmune, crea hipertensión, problemas digestivos, estreñimiento, problemas urológicos, falta de libido… Sin nombrar los problemas comportamentales y en las relaciones que estas reacciones nos pueden llegar a crear.

El sistema nervioso autónomo está formado por dos partes principales: simpática y parasimpática, que con frecuencia se complementan entre sí en la regulación de la función de los sistemas orgánicos

De este modo, para acabar de entender en qué consiste el sistema nervioso simpático (yang), es importante entender también qué es el sistema nervioso parasimpático (yin), que  corresponde a una respuesta de relajación . Induce una ralentización generalizada de las funciones del organismo. De este modo, la frecuencia cardíaca y la actividad respiratoria se ralentizan y la presión arterial se reduce. Se favorece la función digestiva y el apetito sexual.

¡¡Tenemos que ser conscientes que el mundo emocional está íntimamente ligado al organismo!! 

Un abrazo, Noelia

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📞 615371969

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