Estrés

Estrés

Cuando nos encontramos sometidos a una situación de estrés intensa o constante, nuestro organismo deja de funcionar en “modo normal”, para pasar a funcionar en “modo estrés”.
El “modo estrés” tiene diferentes graduaciones y la forma más común de explicarlas son las etapas del estrés descritas por el endocrinólogo húngaro Hans Selye en su Síndrome General de Adaptación (GAS):
1ª etapa: Reacción de alarma
2ª etapa: Resistencia o mantenimiento
3ª etapa: Supervivencia o agotamiento
En determinados estadios de esas etapas, los músculos no funcionan de manera equilibrada, generando tensión y compensaciones, aumenta el ritmo cardíaco y la presión sanguínea; se redistribuye el flujo de sangre, priorizando zonas y órganos encargados de realizar una respuesta de reacción; el sistema inmune se ve suprimido y condicionado; el estado de alerta dificulta un sueño relajado y reparador; se agravan los problemas físicos debidos a otras causas; aumentan la dificultad para ciertos procesos mentales; hay facilidad para reacciones instintivas, etc. Podríamos decir que, en situaciones de estrés los procesos superiores y elaborados de pensamiento se encuentran inhibidos.
En una situación de estrés existe la tendencia a repetir patrones de comportamiento y pensamiento, mientras que para alcanzar un objetivo que no hemos logrado todavía, con frecuencia, precisamos ser capaces de ver la situación de forma diferente, de encontrar nuevas opciones y posibilidades.
La kinesiología ha demostrado que es una disciplina fantástica para aliviar respuestas fisiológicas al estrés y otras muchas dolencias.
¿Te reconoces en el «modo estrés»?

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